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Rondas de inversiones y cuidados colaborativos


Ser una start-up significa, entre otras cosas, necesitar capital para seguir desarrollando tu producto. Hay que convencer y gustar. Por más apasionadas que sean las personas que lideran la búsqueda de capitales, tienen que sostener una enorme presión, que a veces puede pasar factura. Ya no solo porque se puede jugar mucho a nivel personal (lo que se me juega a nivel personal en el “si” o “no” de quien invierte), sino porque del éxito de un "pitch" puede depender el futuro de tu empresa y el de tus soci@s/emplead@s.


Pues, en estos casos es clave saber pedir apoyo.


Trabajando como abogado de empresa me he topado muchas veces con las ideas interiorizadas de que pedir ayuda es de “débil”, de “poco competente” u otros estereotipos que en nuestra cultura asociamos al pedir apoyo (y aún más en entornos corporativos, y aún más si eres hombre). Sin embargo, veo en mi trabajo como consultor cuán crucial es aprender a reconocer cuando necesitamos apoyo, sin tener que llegar al límite.


Es decir, es clave tener autoconocimiento, para detectar qué me pasa, reconocer los síntomas de la tensión y poderlos gestionar, sin negarlos ni volcar mi frustración hacia las demás personas, criticándolas o juzgándolas; y autoestima, para poder saber que hay situaciones en las que mostrar vulnerabilidad no es de "ser débil”, sino una muestra de autoconfianza y poder interno.


Cuando el equipo es suficientemente maduro para poder acoger la parte emocional de las personas y seguro para poder mostrar vulnerabilidad, se puede pensar en activar un "sistema de apoyo".


Un "sistema de apoyo" es un conjunto de acuerdos explícitos, activados por un tiempo determinado, que un equipo pone en marcha con el propósito de dar a una persona el sostén necesario para llevar a cabo la tarea encomendada.

Explicitar los acuerdos hace que estos se activen conscientemente por ambas partes.


Por ejemplo, en el caso de mi cliente, tras detectar cuáles eran las necesidades de la persona que llevaba a cabo la ronda de inversión (apoyo emocional y técnico), y se alcanzaron acuerdos específicos acerca de quién podría estar disponible para una llamada de apoyo emocional antes de cada reunión con los inversores, durante y después. También se acordó quién estaría disponible para aspectos técnicos (tecnológicos y financieros) y en qué forma. El sistema de apoyo cesa de funcionar cuando el propósito se ha cumplido (en este caso, al final de la ronda de inversión).


Esta práctica tiene el potencial de convertir algo que podría ser etiquetado como algo "negativo” o “no deseable", en un punto de fuerza para aumentar no solo la seguridad interna de la persona en búsqueda de capitales sino también la cohesión de equipo resultando, en última instancia, en mayor presencia en las reuniones con l@s inversor@s.


Si en el equipo no hay un clima de suficiente seguridad y confianza, puede que esto no sea posible en la forma descrita. Aun así la persona en cuestión puede pensar en crear su sistema de apoyo, buscando por su cuenta las personas con las cuales activar estos acuerdos. Será una tarea más solitaria, aunque no por ello menos efectiva.


Y tú, ¿crees que activar un sistema de apoyo podría ayudarte a ti u otras personas de tu equipo? ¿Qué necesitas para que ello ocurra?


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Credit:

Photo by Dieter K on Unsplash

Photo by Matteo Vistocco on Unsplash

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